Los terroristas de las farc utilizan campos de concentración, similares a los de los nazis, para retener a las personas secuestradasEn las últimas horas se conoció que la madre de Ingrid Betancourt, Yolanda Pulecio, le pedirá al Papa Benedicto XVI "un milagrito" para que el presidente más querido por los colombianos en toda la historia, Álvaro Uribe Vélez, abandone el poder y despeje el camino a los narcoterroristas de las farc y la expansión del populista venezolano, Hugo Chávez Frías.
Yolanda Pulecio se entrevistará en Roma con el Papa Benedicto XVIUna persona del común como usted o como yo, amigo lector, entiende el dolor de una madre ante la impotencia de no poder recuperar a su hija en poder de las farc desde hace más de seis años, pero eso no significa que su ceguedad la lleve a hacer ese tipo de peticiones, máxime cuando el 83 por ciento de los colombianos se muestra altamente satisfecho con la obra que durante cinco años ha realizado el presidente Uribe a favor de la paz y la recuperacón del territorio colombiano que antes estaba en poder de ese grupo de terroristas. Esta cifra de aceptación la arrojó la más reciente encuesta de la firma Invamer Gallup.
Aprovecho esta columna para recordarle, señora Yolanda Pulecio, que no fue el gobierno del presidente Uribe quien secuestró a su hija. Fue ella misma la que se entregó voluntariamente a las farc en busca de recobrar un poco su ya desgastada imagen en las encuestas durante la campaña presidencial del 2001.
Ingrid Betancour, secuestrada por las farc desde hace más de seis añosTambién le recuerdo que cualquier presidente, indistintamente de si es de sus afectos o no, está en la obligación de utilizar la fuerza del Estado para rescatar a las personas secuestradas. Otra cosa es que el presidente Uribe, escuchando el clamor de la gente y haciendo uso de su "Corazón Grande", se ha abstenido de utilizar las herramientas constitucionales para no poner en riesgo la vida de los cientos de plagiados que están en poder de los narcoterroristas de las farc.
Adicionalmente le recuerdo, señora Yolanda, que Ingrid Betancourt no es Colombia y no tendría por qué tener un tratamiento diferente al de los demás secuestrados por las farc. ¿O acaso por pertenecer a una clase opulente de este país, nuestro Estado debería volcarse a favor de su liberación y acceder a las peticiones de los terroristas ? ¿Y los otros cientos de secuestrados qué? ¿que se los coma la selva?. No señora, no se equivoque, estamos en Colombia, no en Francia, país que desconoce nuestra realidad y los cientos de personas secuestradas que están pudriéndose en las selvas. Para Francia sólo existe Ingrid Betancourt, nadie más. Eso lo entendemos los colombianos, porque la arrogancia de algunos europeos ha traspasado las fronteras del viejo continente.
Por último le aconsejo, señora Yolanda, con el mayor de los respetos y el aprecio que le sentimos los colombianos, no por su abolengo, sino por por su denodada lucha, ruegue al cielo porque algún día las farc cambién de dirigencia y lleguen algunos, si antes no las aniquila el Estado colombiano, con mentalidad abierta y decidida a aceptar una realidad que no se puede cambiar con las balas o cilindros bomba. La realidad de la libertad
Mientras tanto, señora Yolanda, y en lugar de estar paseando y vacacionando por el mundo entero, ruegue al cielo y pida "milagritos" para que su hija no perezca en la selva, encadenada al cuello y sin alimentos, y para que de una vez por todas la guerrilla se conduela con usted y libere lo que aún queda de Ingrid.
PD. Le recuerdo que con Ingrid también hay cientos de secuestrados que llevan mucho más tiempo que ella, muriendo lentamente en la selva. También hay cientos de madres, esposas, padres, hijos, hijas, abuelos y abuelas esperandolos en casa.